Ciudad de México 25-02-2018
Hasta nunca amigo tóxico
Ideas

Hasta nunca amigo tóxico

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Un buen propósito de año nuevo debe de ser depurar nuestra vida de amistades tóxicas.


Tú y yo compartimos muchos años juntos. Tantos, que no recuerdo la primera vez que te vi, pero te tengo presente desde que tengo uso de razón pues fuiste siempre amigo cercano de mi familia materna; te conocí de mano de mi abuelo, de mi madre y de todas mis tías y tíos. Tal vez por eso siempre te sentí tan familiar.

Cuando te acercaste a mí yo era casi un niño, pero no te tuve miedo y rápidamente te volviste mi mejor amigo: leal y solidario, siempre callado pero atento, nunca me juzgaste ni me criticaste. Al contrario, me dabas confianza, seguridad, me hacías sentir el mejor. En mi adolescencia y en todas las etapas de mi vida fuiste excelente compañero de viajes, de noches de insomnio, de juego, de pláticas interminables de café... ¡y de copas ni se diga! Nadie mejor que tú. Nunca podías faltar, eras el alma de las fiestas, mis amigos y yo disfrutábamos de tu compañía y eras el último en claudicar.

Siempre sentí que no era capaz de disfrutar si no estabas conmigo, me sentía ansioso en tu ausencia. Ahora me pregunto por qué, si nunca me pareciste tan simpático y después de pasar largos ratos juntos me dejabas un mal sabor de boca. No entiendo cómo fui capaz de compartir contigo los momentos más íntimos, los más felices y los más tristes. ¡Hasta al baño y la alcoba me acompañabas! Tuviste el cinismo de aparecer hasta en los funerales de mis seres queridos, ¡esos a los que tú habías engañado!

En las fiestas te ponías loco. Recuerdo cuando aún te dejaban entrar a los antros: ¡las vergüenzas que me hiciste pasar! Quemaste gente, y en casas ajenas varias veces quemaste sillones, alfombras, ensuciaste pisos y macetas. En mi casa todavía hay huellas de tus desmanes, sin mencionar que arruinaste mis camisas favoritas y mis mejores chamarras.

Con razón no a todos les caías bien. Siempre había voces que me advertían que no eras buena compañía, que eras engañoso y traicionero, que de hecho ya habías traicionado a muchísima gente que depositó en ti su confianza, pero era tan divertido estar a tu lado que hacía oídos sordos y me negaba a creer que podías traicionar tantos años de amistad y de confianza.

Ahora me entero que a toda mi familia le has hecho daño: a mi abuelo lo mandaste a la tumba; a mi tía Chagua, que tanto te amaba, también, y en su lecho de muerte te maldijo y se arrepintió de haberte conocido; a mi madre nada bueno le ha dejado tu amistad y ella lo sabe, pero yo sé que aún se frecuentan a escondidas.

Eres un oportunista y un vividor, todo en ti es falso y no posees ni una sola cualidad; me hiciste creer que siendo tu amigo ganaba estatus, carácter, personalidad, que me veía bien, pero tu amistad apesta y llevas 30 años desfalcándome.

Mucha gente se reía al verme contigo, pero no debo reprocharte: tú sólo te dejaste querer, quien siempre salió a buscarte fui yo, aquí el único idiota soy yo.  Incluso renuncié a la amistad de otras personas antes que dejarte a ti.

Es más, ¿de cuántos lugares me salía porque ya no te dejan entrar, porque saben el tipo de lacra que eres? Cuando pasas cerca y percibo tu olor veo que haces lo mismo con quien se deje; me río al ver cómo convences a tanta gente para salir al traspatio contigo.

Afortunadamente, a muy buen tiempo me doy cuenta de quién eres y a dónde voy a ir a parar si no me alejo de ti. Me das asco y ya estoy cansado de mantenerte y de sentir que el aire me falta por llevarte a cuestas.En el pasado, cuando nos alejábamos, te extrañaba y te volvía a buscar, pero créeme, esta vez es definitivo. Esta relación enferma no me sirve para nada y voy a ser muy feliz lejos de ti, veré hacia atrás y me acordaré de ti como una mancha en mi pasado.

¡Adiós cigarro! 


Adrián González de Alba

Aficionado a la guitarra flamenca, la política, la cocina y los idiomas. @AdrianGdeA

El Andén

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