Ciudad de México 19-11-2017
Los vivos, los muertos y los moribundos de la grilla chilanga
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Los vivos, los muertos y los moribundos de la grilla chilanga

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Hay políticos que ya no responden ni con electrochoques y otros tantos que se pasan de vivos

En la política hay personajes que andan como muertos a la espera de que alguien los rescate, otros más no reaccionan con nada y muy pocos son los vivos que toman las decisiones y determinan las agendas. Aunque nada es para siempre y los roles pueden cambiar fácilmente.

El Andén presenta a una lista de los políticos chilangos que ya no responden ni con electrochoques,  a aquellos quienes tienen un pie en el inframundo y otro en este mundo material, además de los vivos muy vivos, que son los menos.


Los muy muertos

Rigoberto Salgado. Aunque el proceso para destituirlo como delegado sigue en suspenso, el famoso Rigo es el político más muerto de toda la fauna chilanga y todo se lo debe a El Ojos, un malandro por todos conocidos en Tláhuac (menos por él, según ha dicho), a quien las redes de complicidad dejaron crecer durante años hasta que los marinos un día le metieron freno.

Felipe de Jesús Pérez se llevó al más allá cualquier aspiración del morenista. Ni López Obrador  salvará a Salgado del inframundo.

Mariana Moguel. A la sombra de su mamá construyó una desigual carrera política. Un día, desde la Secretaría de Gobernación, le dieron la instrucción de dirigir a un PRI-CDMX que atravesaba por la peor de sus crisis.

Así como llegó, Mariana se despidió para darle entrada el exgobernador Eruviel Ávila y ni las gracias le dieron. Y aunque algunos ya la ven como alcaldesa de Milpa Alta, la señora Rosario Robles tendrá que invertir mucho esfuerzo para resucitar a su querida hija.

Perla Gómez. En los próximos días los diputados locales seguramente la ratificarán como presidenta de la Comisión de Derechos Humanos de la capital, pero Perla a nadie engaña y todo mundo sabe que su permanencia en el organismo autónomo es para cubrirle la espalda a Miguel Mancera y toda su pandilla.

Es confuso, la doctora Gómez Gallardo está viva sin estarlo, pero si por alguna razón no se queda en la CDHDF podría pedir chamba como extra en la serie Walking Dead.

Mario Delgado. Si alguna vez estuvo vivo nadie lo notó. Al amigo de Marcelo Ebrard nomás eso de la política no se le da y por más que lo intenta siempre queda en tercer o cuarto lugar. Pero seamos justos, ¿quién despreciaría un espacio en el Senado como premio de consolación?

Es cierto, por poco y le gana a Ricardo Monreal en la encuesta de Morena y hasta hay quien dice que será el coordinador de los diputados del Peje en el  primer Congreso de la Ciudad de México, pero Delgado Carrillo no despierta ni con un beso de Laura Bozzo.


Los amenazados por la Parca

Ricardo Monreal. Dicen en el Vaticano que el Limbo no existe, pero Ricardo Monreal lleva un par de meses viviendo en él. Ni de aquí ni de allá, ni moreno ni del Frente, el zacatecano nada más observa cómo se pelean por él.

Pero por más confortable que sea nadar de a muertito, en una de esas el delegado se queda como el perro de las dos tortas.

Víctor Hugo Romo. Despechado se salió del PRD cuando se enteró de la inminente alianza con el PAN. La cosa está clara, de continuar con el sol azteca tendría que abandonar su aspiración de convertirse en delegado (otra vez) de la Miguel Hidalgo porque los panistas no lo iban a dejar.

Romo hizo lo que tenía que hacer, se movió a tiempo y lo hizo bien, pero nada ni nadie le asegura que el Todopoderoso AMLO se incline a favor de su candidatura.

Alejandra Barrales. Logró negociar con Ricardo Anaya y darle vida al frente PRD-PAN como si de un Frankenstein se tratara. Hasta ahora todo marcha bien, ella quiere, con todo derecho, ser la candidata de esa coalición a la Jefatura de Gobierno, es más, se lo merece, pero (sí, hay un maldito pero) sus millones de pesos ahorrados con tanto esfuerzo y sus dos o tres casitas, una en Miami y otra en las Lomas de Chapultepec, ponen en duda su honestidad.

Manuel Granados y José Ramón Amieva. Son amiguis de Miguel Ángel Mancera, sus más cercanos, dicen ellos, ambos quieren ver sus nombres en los libros de historia y que les digan, aunque sea por un ratito: "Pase por aquí, señor Jefe de Gobierno". Los dos pueden ser suplentes de Mancera cuando este se vaya a cumplir su sueño presidencial, pero uno de los dos o de plano los dos, podrían quedarse solo con un puño de tierra. En la bola de cristal se observa un nublado horizonte para los dos.


Los más vivos

Héctor Serrano. El operador político de Mancera está en su mejor momento. Nadie duda de sus habilidades, en unos pocos años logró hacerse de posiciones importantes en el Gobierno de la CDMX y en el PRD. Dicen que todos los grillos chilangos pasan por sus oficinas para negociar con él, para consultarlo, para tejer alianzas o y desfacer entuertos.

Luego de renunciar a la Secretaría de Movilidad. Serrano está más que listo para echar a andar el Frente Ciudadano como la única coalición capaz de hacerle frente a Morena y AMLO.

Jorge Romero. Otro vivo que también se pasa de serlo, basta con preguntarle a muchos de  vecinos de Benito Juárez, es el líder indiscutible del PAN en la Ciudad de México. Junto con Serrano, Romero Herrera es uno de que mejor conocen del tejemaneje político de la ciudad.

A pesar de su juventud, el panista es uno de los principales tomadores de decisiones de la capital. Lo que haga o deje de hacer tendrá un efecto en los resultados de 2018, independientemente del poco alcance del PAN en la capital.

Adrián Rubalcava. Se encargó de construir su feudo en Cuajimalpa y no lo va a soltar. Si el PAN no tiene fuerza en la CDMX el PRI mucho menos, pero Rubalcava es una pieza importante en el tablero local.

Ahora que parece abrirse una brecha entre los partidos del Frente Ciudadano por México y el PRI hay que estar atentos a lo que diga o haga Adrián.

Martí Batres. Muchos podrán decir que le fue mal en la elección interna de Morena para la elección de su candidato a la Jefatura de Gobierno (los morenistas le dicen coordinador de organización para que no los sancione el INE), pero entre todos los aspirantes que compitieron es el único que tiene garantizado un espacio en el Senado. Martí supo mover sus piezas a pesar de López Obrador, sigue vivo y con un futuro promisorio.


Staff B / El Andén

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